Despojo, ya ni resto, más largo, con una cadencia acartonada, bañado en sangre igual, pero despojado, ya ni resto… Licencia para cortar, licencia para gobernar el despojo de eso que intentan dar vida sin que ya le quede algo que se parezca a ella, totalmente despojado de ella. Sangre, un liquido coagulado, espeso hasta en su intimidad, esa que una vez tuvo y a la que ahora no le puede gritar, mucho menos decir porque no queda nada por decir, sólo sangre, que ya no es ni sangre, que se seca y no quiere participar más de lo que le queda en este lugar, en esto que ya, para eso, no existe.

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