Archive for junio, 2013


Escuchame.

Cómo decirte algo sin que me grites, sin que me niegues y por lo menos me dejes algo, algo que me haga pensar, o por lo menos saber que estás ahí. Y no hablo de mi, ni me gusta hacerlo, te digo que yo no digo nada, de hecho es imposible que lo diga porque he perdido la posibilidad de decir, ya decir yo es decir nada, si digo no estoy diciendo. Sólo necesito decirte algo pero que no me grites, que no me lo niegues, no es necesario. No me grites por favor.

Eduardo disparó su brazo proyectando sobre el rostro de Otto la piña más fuerte que pudo sacar. Otto intentó esquivarla. Su cuerpo se desplazó un poco hacia un lado, rápido. La piña lo golpeó en el hombro. Eduardo acertó la piña, la otra que iba por abajo, la impactó en la pera y que le dolió más a él que a Otto que no se pudo reír porque también le dolió y tampoco pudo reacciónar porque los nudillos se le habían partido.

El sorete se escapa, se escapa y lo miramos, sí, lo miramos, atónitos como se escapa. Es un sorete y se escapa. Qué pelotudos que somos que se nos escapa el sorete. La tortuga no nos duró ni una hora. Somos unos pelotudos. Pero estabamos contentos porque nos había dejado un sorete, que ahora se escapa. No estamos más contentos, ahora nos sentimos pelotudos. Ya no nos sentimos, nos dimos cuenta que lo somos.

Por qué gritas? No me grites, escuchame, por favor, escuchame

 

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Putita

Un momento. Todo se detiene, está quieto, macizo, duro, frío. El aire se mueve fuerte, no se detiene ni con la fuerza de los cuerpos que lo enfrentan, que se le paran de frente y de espaldas. Todo está quieto. Ella está quieta, sobre todo ella. ¿Quién? La vida hijo de puta, la vida está quieta. Hijos de puta, la vida está quieta. Ya ni en el aire se puede sostener de tan pesada que está, está quieta sin moverse, sin nada, con mucha angustia, con nada, sólo angustia. ¿Por qué? Porque la angustia es lo único que tiene y no es nada, porque la angustia es nada, siempre es falta. ¿A quién le importa? A nadie, ya a nadie le importa, nadie, porque nadie tiene vida, hijos de puta. ¿Será la madre entonces, la madre puta de nuestra vida, o el padre, el padre forro que la hizo puta? O no será nadie, sino ella misma que al no tener nada se ha prostituido, se ha desvanecido, se ha prostituido porque no tiene nada, porque nada puede más que ser profanada, siempre profanada. Prostituta, en eso se ha convertido. La vida, ¿a quién le importa la vida? Seguramente a todos, a todos nos importa la vida, poder disfrutarla, queremos hacerlo, nos importa la vida porque queremos disfrutarla, queremos abrazarla, consumirla, queremos consumir la vida porque tenemos una y se nos va, se nos expira, nos abandona y queremos consumirla, como a una prostituta, abrazarla, pagarle para que se quede, darle para disfrutarla, cogerla para no sentirnos solos, para sentirnos que alguien quiere acostarse con nosotros, que aunque estemos despiertos soñar que nos mira con deseo, que no lo hace por plata, porque aunque le paguemos queremos que nos quiera, aunque sea por plata, que nos quiera porque le pagamos, porque es nuestra puta, porque no tenemos valor de conquistar una que nos nos cobre, que nos quiera por sólo existir, queremos nuestra puta que nos cobra, pero que nos hace disfrutar, nos quiere. Todo está quieto, ella se mueve, si, la vida se mueve arriba, me coge sentada arriba de mi pija, nos coge sentada sobre nuestra pija y nos mira, nos gime, nos grita, la disfrutamos hasta que le acabamos y la angustia, la angustia viene, nos lleva de nuevo, nos deja sin nada, nos lleva a buscar más plata, más plata para poder vivir la vida, porque queremos coger un poco más, queremos vivir un poco más, un poquito, por lo menos un pete, menos, que nos toque, que nos hable, que nos respire un poco en la oreja, que nos seduzca, que se lleve nuestra plata, que nos mantenga despiertos, que nos robe, no importa, queremos verla y tocarla, o por lo menos verla, poder cogerla, por lo menos verla. Necesitamos plata. Todo está quieto si no tenemos plata, si no tenemos el permiso de la plata no nos movemos, no podemos y todo está quieto, todo quieto, tieso, frío, sobre todo frío. ¿Dónde está nuestra vida para calentarnos, para cobijarnos entre sus tetas, entre sus piernas? No tengo más plata y la vida no me mira, me desprecia, me sacan afuera, me dejan tirado, en la vereda, sin ropas, con hambre, sólo, expulsado, quieto, mirando como todo se mueve. Y yo estoy quieto, frío porque no tengo ropa, porque no tengo nada, porque tengo hambre, porque no tengo fuerza, porque no tengo plata, porque sin plata no tengo vida, sin plata no tengo vida, sin plata no tengo vida, sin plata no tengo vida, sin plata no tengo vida, no me puedo coger a nadie, no hay puta que me quiera coger sin plata, no hay puta, no hay putas.

Tirado en la vereda estoy quieto, porque no me puedo mover, no tengo plata, tengo que caminar, pero no me puedo mover, tengo las rodillas rotas, los huesos rotos, la columna rota, no tengo nada, estoy tirado en la calle, afuera, con frío, con mugre, con basura que me rodea y no me da de comer, me hace sobrevivir pero no me da de comer porque no tiene plata, porque en la basura no hay plata, hay basura, no hay nada, hay angustia, no, ni angustia, hay mugre, hay cosas podridas, no hay música, hay mierda, no hay historias, hay estadísticas, mierda, mucha mierda. Camino, sólo camino, deambulo, miro las luces, no me alumbran, me denuncian, no me calientan, me alejan. Hijos de puta, hijos de re mil puta. ¿Dónde está mi vida? ¿Qué hice con mi plata?

 

Se fue, el muy hijo de puta se fue. Por lo menos la tesis está terminada.

– Che, tenes un pucho?- Mmm, me encanta el olor del pucho recien prendido, después es una mierda- Gracias.

Dónde se habrá metido este pelotudo… No tiene donde caerse muerto y no lo encuentro en ningún lado. Me dejó el puto libro de Molina Baker, libro de mierda. Le pegué una miradita. Una mierda, simplemente una mierda. Ya lo dije yo, no puede ser otra cosa que una reverenda cagada. Dan ganas de llorar de tanta mediocridad.

– No che, no quiero nada.- Para qué lo miro.

– Señora, po favor le pido, una monedita pa comer, pa darle a lo nene, nada ma le pido, po favo, una monedita.-

– No, no tengo nada…-

– Señora tengo 3 hijo, una monedita…- 3 hijos tiene, con esa cara 3 hijos, mamita…

– Tomá…- Para qué le doy, para qué…

– Gracia señora, gracia…- Señora y la puta que te pario, la puta que te pario.

Y este pelotudo que no aparece… ya fue, tiro el libro a la mierda y que se joda. Igual le hago un favor. Pero si lo encuentra alguien, se tiene que comer semejante garrón, semejante clavo, Molina Baker, es mejor comer basura que leer a este ladrón hijo de puta.

– Qué haces?- Julieta era?, no importa. – No lo viste a Otto?, lo estoy buscando por todos lados y no lo encuentro, se dejó esto en casa y no lo puedo encontrar.

– Qué pasó? Se pelearon?- Qué te importa…

– Si.- Para que mierda preguntas cosas que ya sabes, que son obvias.- Sabes dónde lo puedo encontrar?-

– No, ni idea…- Conchuda, seguro te lo estas culeando vos, mal garchada.

– Sabes dónde lo puedo encontrar?- Decime algo o te voy a mandar a descuartizar, putita.

– No, la verdad te miento si te digo algo- la concha de la lora también.

Puede ser que este forro haya desaparecido? Qué mierda hago con Molina Baker, explicame, concha de la lora también, a falta de idiota para coger tengo a un pedazo de mierda para leer.