Archive for marzo, 2012


La tesis

A ver qué onda nada, Molina Baker no se merece ni una pizca de mi atención, ya lo dije, es basura y lo que digo es así.

La tesis ya casi está lista… casi, si no fuera porque esta gente quiere conclusiones. Siguen sin entender que con eso caemos en la pérdida de toda forma y contenido. No hay forma, no hay contenido, menos aún su tan preciado sentido, al haber una o todas las conclusiones que se les ocurran.

– toma el café… guarda que esta caliente-

– Gracias… ¿Cómo dormiste?- si me dice mal después de dormir culo para arriba sin inmutarse, le reboleo el café por la cabeza.

– Bien… siempre duermo bien. Si lo que realmente querés es rebolearme el café por la cabeza no busques razones pensando en voz alta. ¿Vos cómo dormiste?-

-¿Qué te importa?- odio la repregunta sobre el mismo tema…

– Uh, que mina pelotuda…-

– ¿Pelotuda me dijiste?-

– Y sorda…-

– ¿Sorda?-

– ¡No, pelotuda y sorda! Pelotuda y Sor da!-

– ¿Por qué no te vas a vivir con tu vieja? Pedazo de inútil…- Ahora yo soy la pelotuda cuando el que tiene amigas sin cerebro es él, cuando el que no me aguanta ni diez minutos en la cama es él…

– 10 minutos, sos una cara dura…- ¿Cara dura?

– No voy a gastar tiempo en insignificancias…- La conclusión… a ver…

A estos lugares modernos es a donde me gustaría traer una bomba. Tanto orden, limpieza y todas esas cosas que caracterizan a estas oficinas merecen un poco de caos, y además un poco de gente que sirve menos que una computadora dejaría de ser un estorbo. En fin…

– Hola- la corbata te va a ahorcar querido… – Si soy yo… gracias. Hola, ¿qué tal?-

– Hola señores, como dijo el de nudo asfixiante… – la gente de estos lugares se ríe de cualquier cosa con tal de quedar bien- entonces podemos empezar. En todos estos años que tengo, y si me permiten, voy a hacer gala de mi cuerpo (…) Así esta un poco mejor. ¿Qué opinan señores, cómo me ven? (…) Siguiendo, mientras sigo…-

– ¡Señorita! ¿¡Qué hace!?-

– Me desnudo señor… ¿Le molesta?- Se me queda mirando, baboso, tiene toda su moralina en la punta de la lengua… dale boludito, ¿ahora te intimida una mina en corpiño? – Bueno, sigo…-

– ¡Pero ¿¡Qué se creé que esta haciendo!?!-

– Señora, ¿no me ve?- Creo que voy a usar esta técnica más seguido.

– Demasiado señorita, podría vestirse, esto esta fuera de lugar…-

– A eso quería llegar, por eso siempre digo que las mujeres somos más inteligentes, porque aunque nos indignemos, y disculpen, los pantalones estos que venden hoy son difíciles de sacar, ni se imaginan lo que fue ponérmelos, ahora si… aunque nos indignemos, decía, siempre decimos lo que el otro quiere oír. Miren ustedes, tan bien vestidos, arreglados, todos tapados, me tuve que desnudar para que me presten atención. Comienzo con la ponencia, ¿puede ser?-

– ¡No! ¡Vístase por favor!, no sea desubicada!- ¿desubicada yo?

– Señora, siéntese y atiéndame bien, muy bien lo que voy a decir porque no lo va a escuchar todos los días, peor, no lo va a escuchar nunca más…-

– ¡Usted está loca!- Si supiera lo que es estar loca seguro no estaría acá señora, pero como no tiene idea, está acá, mirándome en pelotas como me mofo de su incredulidad…

– Siéntese señora- además, mire a sus compañeros hombres, al fin y al cabo no les desagradó tanto… – Hoy, y ahora si empiezo, más bien hace unos días, pude hacerme, después de mucho tiempo de trabajo arduo, de un modelo capaz de lograr la verdadera emancipación.-

– Esto es indignante…- Siempre está el que se pone en protector de las mujeres en su indignación, pobre infeliz, si supiera realmente lo que es una mujer.

– ¿Indignante señor? Indignante es su vida señor y yo no me meto con ella, así que si se va a pronunciar en contra de mi tesis, espere a que termine de exponerla. Como decía: este modelo, apoyado en un estudio de la sociedad humana es el corte definitivo en pos de una estructura- Ahí se va uno… no va a llegar muy lejos tampoco. – que no sólo nos catapulta a un movimiento social inimaginable, sino que nos permite experimentar a través de todas las disciplinas, ya obsoletas, ya muertas de la humanidad, lo real en el sentido vitalista más poderoso jamás alcanzado hasta ahora por la raza humana.-

– ¡Señora, vístase! Por favor se lo pido… no arriesgue su carrera en este lugar.- ¿No arriesgue su carrera?

– ¿De qué me está hablando doctor?-

Arranco el griterío… mejor, creo que hasta cierto punto era lo que buscaba. Me echan, y se piensan que me va a doler. Espero que Otto haya hecho lo que le dije que tenia que hacer.

– Señoras, señores… los dejo con su indignación. Hasta nunca.-

– ¿Te vas a vestir?- Otto, ya lo hablamos, no me vestí adentro, menos me voy a vestir afuera.

– No, ¿ya está todo listo?-

– Si, trabo la puerta y vamos…-

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Flujo

Y es así, porque cuando yo digo que las cosas son así es porque lo son. Todavía no entienden que no me equivoco, ni siquiera Otto, y no sé como él, que tanto se la da de crédulo, en todo este tiempo no puede aceptar que tengo razón en todo lo que hago y me pronuncio. Más aún en los temas en los que soy realmente competente, como en la anarquía. El mundo hace oídos sordos a mis palabras cuando es evidente que nos estamos enviando directo a un mundo totalmente abominable, más que el actual, donde nada es lo que se dice ser y que tampoco pretende liberarse del sentido mismo de lo que implica existir. Poniendo el caso actual sobre el que me encuentro, acá en la cama, Otto desnudo y dormido. Tuvimos sexo, garchamos, cogimos, como les guste decirlo, hicimos el amor para los más sentimentalistas, y acá estoy, fumándome un porro, sin medir en nada, mirándole el culo mientras él respira en profundidad y su mente lo tiene apagado para la realidad, y nada más, acá estoy. Alguna de todas las que habitan en mi pecho esta descolocada y eso descoloca a todas las demás. ¿O será el porro? No importa. Es en este instante donde la anarquía se convierte realmente en un hecho, en una realidad. No hay estado, no se puede llamar a esto un estado, y el que ose llamarlo de alguna manera merece literalmente ser asesinado, morir, casi me atrevería a decir, de una manera sangrienta. No hay estado que pueda regir este momento, no hay poder supremo al cual uno inevitablemente tenga que sucumbir, ni el cuerpo, máximo exponente del poder, puede suponer una autoridad en este instante, ni en todo el momento donde consumamos los actos más atroces, pero como tales, lo más placenteros. (No en el sentido del placer como lo conocemos, sino en tanto obstrucción de una vida ante otra y como consecuencia un disparo fuera del plano donde los cuerpos se encuentran, donde se dibuja un mapa intensivo que no deja de construirse y reformularse con cada roce.) ¿Cómo es eso de la anarquía? Todavía tengo esa pregunta pelotuda, aunque la cara del amigo esta más grabada aún, y no puedo encontrar una forma más violenta de responderla (la respuesta a esa pregunta no puede ser dicha más que sobre la base de una violencia extrema, una violencia que tienda hacía lo mortal). ¿Por qué la gente todavía es tan pelotuda? La vida, como en este momento, es pura potencia, no hay estado, no hay nada que no pueda hacerse o pensarse, no hay paradigma que dicte al asombro sus formas de asombrarse. En fin… Qué rico que esta este porro… El humo se espesa y pasa a mis pulmones para caer en la tinta de la sangre y volar a mi cabeza y a partir de ahí mi cuerpo desaparece, no queda nada más que mi dedos sujetando el cigarro de mariguana y las cenizas que se dejan caer en el cenicero que tengo sobre mi pierna derecha. El culo de Otto sigue parado frente a mi mirada, su espalda respira plácidamente. El libro de Molina Baker esta en la mesa de luz. ¿A ver que onda?

– ¿De qué te reis? Pará que me haces reír a mi también.-

– ¿Cómo le vas a decir eso? Ahora me lo tengo que fumar yo en el laburo. Lo mataste. Sos una zarpada.-

– Si es un pelotudo, me hace preguntas pelotudas. ¿Cómo es eso de ser Anarquista? ¿Me está tomando el pelo?- Y eso que no le dije lo que pensé, porque sino todavía esta con esa cara de forro, más que de pelotudo. Ahora uno es anarquista y lo miran con cara de bicho raro. Manga de pelotudos que una se tiene que andar bancando. – Dejá de reírte que me haces poner incomoda…-

– Es que no puedo… Bueno… Pará…- Dale, si, tomate un trago y tranquilizate que me haces poner incomoda y hay mucha gente que ya estoy viendo como me miran. – Bueno, listo… ¿Vamos más allá que hay unas amigas?-

Tiene amigas… a ver cómo son… – Dale vamos…-

– Trata de no ser tan bestia esta vez.-

– No depende de mi, que tus amigas no sean unas pelotuditas…- ¿Qué hacemos acá todavía? ¿Tanto le gusta hacerse el sociable?

– Hola, ¿qué tal? Un gusto.-

– Hola Otto, hasta que la trajiste. ¿Cómo andas? Carla, un gusto…-

– Chicas, les presento- No me mires como estoy vestida, tenés que mirarte primero vos al espejo. Sacate ese peinado.

– Hola, Julieta, un placer…- Es tuyo…

– Otto, ¿leíste el último libro de Molina Baker?- ¡Ah no! El colmo, este tipo me lo hace a propósito.

– Si, lo arranque hace un par de días, me lo regalo- no me mires con esa cara… te odio Otto. – para mi cumpleaños-

– ¿Te gusta Molina Baker? Es un genio… terminá el último libro que te vuela la cabeza, yo ya no sé que hacer… lo tenés que leer. Cómo escribe…-

– Si por ahora viene bien- Si, habla vos porque no quiero decir nada. No voy a ser bestia, me voy a ir a la mierda, en sentido figurado y literalmente. – es como en los anteriores- Si, como en los anteriores, una cagada…

– Bueno, pero vos debes saber más – Yo seguro sé más, por eso no leo esa mierda que lee ustedes. – Otto me dijo que sos licenciada en literatura.-

– En filosofía, casi- Qué ganas de borrarte esa sonrisa que tenés en tun carita Ottito. Ya te voy a agarrar.-

– Ah, filosofía… que interesante…-

– ponele…-

– No sé, a mi esas cosas me parecen muy rebuscadas, la vida es así y listo.- Ah mira vos. ¿Julieta era? Arrancamos con Juli… – No sé- Claramente no sabes un joraca.

– No bueno, pero la filosofía es muchas cosas.- Dale, así me gusta, cuando hablas de cosas que no tenés idea.

– Bueno Otto, pero siempre discuten y discuten y no hacen nada…- Mirá vos che…

– ¿Y vos que sabes de filosofía Juli?- no me codees Otto que arranque tranquila. Dejame disfrutar el momento.

– No sé, un par de veces intente leer un libro de un Francés, no entendí nada, me pareció muy volado.- Y si nena, cosas de altura no son para pobres infelices como vos.

– ¿Y por eso la filosofía no te gusta?- Qué suerte que tiene la filosofía, un bagre como vos es un muerto más, ya tiene demasiados.

– Si, además me parece aburrida…- Y si, la filosofía es para gente con buen humor, no para pelotudas.

No quieras salvarla Otto, dejamela un poco más, no, nos quedamos acá un rato más…

– Chicas se las robo un segundo… ¿Me acompañas a buscar un trago?-

– Anda solo, ¿No ves que estoy charlando con las chicas?-

– Dale acompañame que te presento a alguien.- No me hagas esto…

Ufff que suerte que se fueron esos dos, insoportables…

– ¿Esos de dónde eran?-

– Amigos del laburo…-

– ¿De dónde sacaste a estas minas?-

– Eran compañeras de la facultad…-

– Unas pelotudas barbaras.-

– Si, pero estan buenas, vos estas loca.-

– Andate a cagar.- ¿Qué haces acá con una loca entonces? Hacete el lindo, muerto de hambre.

– Bueno, ¿vamos?- Por fin…

– ¿Querés un poco de vino?- No, quiero coger, vino otro día.

– Bueno, dale, un poquito nomas…-

Juraría que si esta sociedad no fuera tan frígida la revolución estaría sobre la piel de cada uno. Creo que voy a terminar dando la tesis en bolas, cosa de ver si a alguien por lo menos se le mueve un pelo (tengo que salir a correr primero, igual estoy bien, mira esas piernas, tocame más las piernas, dale, tocame), o por lo menos para que la pija de los hombres y la concha de las mujeres se achique y se seque por un tiempo. No sé ya que hacer. En la última conferencia no puedo entender como nadie pregunto nada, ni siquiera intervino, saaalvo el socialista conserva que me preguntó, como cualquier socialista o liberar haría, una flor de pelotudez. Además si pienso en cómo un poco de sexo nos ayudaría en la revolución pienso en la herramienta justa para lograr que todo se vaya al carajo (¡Carajo, tocame las piernas, dale que ya llego!) y que más quiero que se vaya todo a la mierda. No hay mejor forma de hacer la revolución que mandar todo al carajo, no hay mejor forma de mandar todo al carajo que ponernos a coger antes de que se acabe el mundo.

Se quedó dormido… Siempre lo mismo… Bueno, ya puedo terminar la tesis. Espero que la comunidad anarquista entienda algo de una buena vez. ¿Qué hace el libro de Molina Baker en mi mesa de luz?

Salida

Puede ser que no me salga nada para escribir, la re puta que lo pario. Esta tesis me va a volver loca.

– Otto, baja la música la puta madre.- Música de mierda que escucha.

– Perdón, ahí la bajé.-

Tesis, tesis…

– ¿Querés tomar algo?- ¿Qué quiere?

– ¿Qué?- Habla siempre para adentro, modula querido.

– ¿Si querés tomar algo?-

– Si, traeme un café por favor.-

– Dejá de pensar en voz alta que escucho todo.-

Escucha y no me rompas las pelotas, bastante con esa música de cuarta que ahora se le cruzo y no para. Ya me tiene podrida. Siempre lo mismo, siempre lo mismo. Molina Baker anarquista. Esto es una joda. Ya no queda gente seria en este mundo.

– Te estoy escuchando. Si no lo leíste a Molina Baker qué sabes si es bueno o es malo.-

– No es bueno ni malo, es una basura.- Vos nomas podes leer esa mierda de literatura. Con semejante biblioteca que tenés acá lees Molina Baker, mierda de este siglo. Y esta tesis del carajo que se me traba cada párrafo.

– Acá tenés el café Molina Baker- Hacete el vivo…

– Gracias- A la mierda que está caliente.

– Tomá despacio atolondrada-

– Avisame pelotudo que está caliente.-

– Te dije, pero pensás muy alto.- La puta que me pario, me queme la lengua.

– ¿Cómo va esa tesis?-

Por qué siempre hace preguntas pelotudas, no me ve. – Mal, como ayer, no avance nada…-

– Bueno… tranquilizate, ¿querés que salgamos esta noche?-

Salir y ver gente pelotuda haciéndose la interesante. Que pelotuda que es la gente de noche, que pelotuda que es la gente…

– Si no querés no salimos nada…-

– No, vamos, seguro un poco de pelotudez me ayuda a despejar…- A ver si este pelotudo saliendo se calienta un poco y me hace algo interesante, ya me estoy aburriendo.

– Lee a Molina Baker y después seguro nos divertimos mejor.-

Yo anarquistas pelotudos no leo… ¿Qué mierda se piensa que soy? Ahora Molina Baker me va a calentar con su literatura berreta.

– Si te gusta lo berreta…-

Hay días que me dan ganas de meterle una cachetada y desfigurarle la cara esa de pelotudo que tiene…

Cuantos pelotudos que hay en este lugar…

– Hola Otto- ¿Quién es este? – Viniste, pensé que no te iban a dejar…- Uh, un gracioso.-

– Hola Andres… te presento- Que me presentas, si no me interesa este pelotudo…

– Hola, ¿Qué tal?. Un gusto…- no te lo creas tampoco.

– Otto me contó que sos anarquista.- Empezamos con la pelotudez, era inevitable, no sé de que me quería despejar.

– Si, soy anarquista… ¿por?- A ver, cuál es tu incertidumbre…

– ¿Y cómo es eso?- Qué hago acá… no puede ser, ¿tan pelotudo se puede ser en este mundo?

– Como vos, es una pelotudez…- Pedazo de escoria…

Regalo

¡Ah no! No te lo puedo creer, ahí va de nuevo, es increíble la cara de pelotudo que tiene. Que no me vea, por favor, que no me vea. Cubrime vos, no, no, no te vayas, no que me va a ver. No me vio, no me vio… uy no me vio, como zafe. Estoy podrida de los pelotudos, que bien que no me vio el rey mismo de todos ellos. ¿Qué estaba por hacer? Ah, si.

– Hola.- uh nena, cambia esa cara. –¿Qué tal?-

– Hola, si, ¿Qué necesitabas?-

Mirándote nada, vos una cara nueva. – Si, estaba buscando un libro que salió hace poco de Molina Baker, no sé si les llegó…-

– A ver, me fijo…- Estas pendejas que atienden librerías porque tienen buen culo me rompen los ovarios. Puro culo, de libros un carajo. – No, no nos llegó nada, si queres podemos encargarlo.-

– No, está bien, gracias- Que lugar de mierda, nunca tienen nada, nada de nada.

¿Ahora que le llevo a Otto? Como me rompe las pelotas tener que hacer regalos. Uff, ¡que calor que hace en esta ciudad! ¿Ahora que hago?

– ¡Señora! ¡Señora!- ¿Cómo señora? – Señora, ¿no tiene una monedita?, mire, no tengo para comer, tengo hambre, ¿No tiene una monedita?-

– Si, tomá.-

Cuánta miseria. ¿Dónde consigo el libro de Molina Baker?

– Hola, si, estaba buscando el último libro de Molina Baker…-

– ¿Me espera un segundito señora?, termino con ella y estoy con usted. Disculpe.- ¿Cómo señora? – Si, discúlpeme… ¿Qué andaba buscando?-

– El último libro de Molina Baker, no sé si les llegó.-

– Si, me fijo si me quedan porque hoy ya vinieron varios buscando este libro.- No puedo creer que le gente lea a este tipo, ya bastante me repugna que lo lea Otto como para saber que otras personas lo compran. Hay gente para todo. Ahí lo trae, por fin, todo el día buscando este puto libro.

– Acá está-

– Gracias. ¿Cuánto sale?-

Ah, es barato… – Bueno, me lo llevo.-

Espero que le guste porque se lo hago meter por el orto.

– Hola gordo… llegué-

– Hola. ¿Querés un vaso?- Uh que bueno, cerveza.

– Si, gracias. Tomá, regalo, feliz cumpleaños.-

– Uh, que bueno, gracias…- Espero que le guste, lo mato sino…- Molina Baker, lo que te debe haber dolido comprar este libro. El otro día leí que el tipo este es anarquista y me moría de la risa. Gracias-

– Lo que faltaba, otro pelotudo anarquista.-