Archive for febrero, 2012


Epifanía

El tren se movía a ritmo constante al conectar la música a mis oídos y sostener un libro que todavía no termino y que es muy probable que no termine de entender cuando, al levantar la mirada de las hojas con letras enredadas, entré en una especie de transe. Ahí estábamos, mirando por la ventana y el paisaje oscuro ya del final de un atardecer que se volvía fresco, que al parecer todo se esfumó del tiempo, porque no pasaba, íbamos marcha atrás, para adelante, más lento, más intenso, iba yo junto con muchos que se desprendían de mi en busca de cosas que no puedo nombrar, no porque no pueda, sino que estaban desprendidas de mis tonos y melodías, que sólo envolvían todo pero nada era absorbido.

La lejanía en la oscuridad me preguntó cuanto me dolía el cuerpo en ese asiento ya inútil. Yo no podía responder, sólo me digne a acomodarme en otra posición. La respuesta no era para la oscuridad sino para mi cuerpo, mi cuerpo quería una justificación ante tanto dolor en tan poco tiempo. Íbamos a un ritmo constante invariable desde afuera. Desde adentro estábamos sumergidos en un torbellino de catástrofes, delirios que se dispersaban incompletos. Nada tenía sentido.

Saqué una lapicera, necesitaba escribir lo que estoy haciendo ahora. Pero nada salió, la epifanía fue totalmente vacía.

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Anarquía

¿Dónde dejé mi billetera? No la encuentro hace un rato, no sé donde la dejé. No puede ser que sea tan despistada. – ¡Otto! ¿No viste mi billetera?-

– No, ¿Qué billetera?-

– Mi billetera, no sé donde la dejé.-

Por qué me pasan estas cosas a mi, siempre a mi. Billetera de mierda que me va a hacer llegar tarde. Estoy podrida de llegar tarde…

– Dejá de pensar en voz alta que escucho todo y estoy tratando de concentrarme con esto.-

– Ayudame a buscarla y después te concentras. Tenía la plata para pagar las expensas ahí, la puta madre. Ayudame pelotudo, dale que llego tarde a todos lados. Después seguís con tus pelotudeces esas.-

– Bueno, tranquilizate. ¿Te fijaste en tu mesa de luz, en el living?-

– Si ya me fijé, no está ahí.-

– A ver, me voy a fijar en la cocina.-

No puede ser, dónde la dejé…

– Acá está… tomá, apurate que llegas tarde y ya me rompiste mucho las pelotas.-

– Uff, gracias… me fui, no vengo a comer.-

– Bueno… te espero para después.-

Dale, dale, semáforo lenteja, dale… Uh que pelotudo este que no arranca. – Forro, aprendé a manejar.-

– Hola, perdón el retraso, se me complico en casa y el trafico me volvió loca. ¿Dónde dejo mis cosas? ¿Acá? Gracias. Esta bien, gracias, puedo sola.-

– Bueno, va a comenzar la conferencia, tomen asiento por favor. Como todos saben las políticas de estado en este último tiempo han estado fuertemente encaminadas a una recuperación de la estructura misma del mercado interno con una fuerte presencia de los organismos de control gubernamentales. Hoy, y gracias a la colaboración de la Licenciada (…)

Todos los presentadores son igual de pelotudos, este por lo menos está bueno.

– (…) Los dejo ya con ella que les va a explicar como se irán aplicando las nuevas políticas desmanteladoras que se vienen en esta nueva etapa de gobierno.-

– Gracias Daniel. Hola a todas, y a todos por su puesto. Bueno, antes que nada (…)-

Puede ser que todos los que vienen a estas conferencias pongan esa cara de interés paupérrimo. Otto tiene razón.

-(…) y como segundo pilar esta la figura del individuo en tanto participante de una sociedad de diferencias irreconciliables. ¿Cómo hacemos para que el estado de paz actual siga persistiendo entre tantas contradicciones abrumadoras y que no dejan de presionar los limites de la razonabilidad social? Ustedes se preguntaran, ¿Es propicio que desmantelemos el estado y que, en tanto esa figura desaparezca del control social, libremos todo a la suerte de la conciencia del hombre? Yo digo que si. Comenzaré a enumerar (…)-

No hay un solo anarquista entusiasta en este salón, parecen más liberales que lo único que quieren es que el control los deje libres para hacer lo que quieran. No, ese parece un socialista, se le nota en esa sonrisa sarcástica. Ni un sólo anarco en este lugar. Otto tiene razón, tengo que dejar esto.

-(…) por último y definitivo motivo es la necesidad de poner la vida en otro plano de existencia material. Y creo, fervientemente, creo que la única que cree, que no hay que darle muchas vueltas más al asunto. Bueno, creo que he sido más que clara, ¿alguna pregunta?-

– Si, por acá licenciada, a su derecha (…)-

Ahí va el socialista que busca la manera de proteger a los que ya se saben proteger… No me puede estar preguntando eso, con esa cara de me puede preguntar eso…

– Mirá, no es una cuestión de las consecuencias, de quien gane o quien pierda, creo que entendiste mal el punto. Siempre va a haber quien gane y quien pierda, es una cuestión de cambiar el campo de batalla si te gusta ponerlo de esa manera.-

Creo que no puedo responder más nada, que sea la última pregunta. Cuantos liberales en esta reunión. Otto tiene razón.

– Bueno, muchas gracias licenciada por su aporte y hasta la próxima a todos.-

– Gracias a todas y todos claro.-

Por fin. Quiero irme a casa. Espero que Otto haya cocinado de más. – Hola, voy a comer, estoy media fastidiada, ¿Qué vas a cocinar? ¿Querés que lleve algo? Bueno dale. En un rato estoy ahí.

Uff… que día… – Qué rico olor…-

– Esta bueno… vení y proba, te va a gustar.-

Para ser tan pelotudo compensa bien con otras cosas… Uh que bueno que esta.

– Está buenisimo.-

– ¿Qué tal la anarquía?-

– Llena de pelotudos.-

Misterio (3)

Me estoy por acostar y es inevitable que la vida no se ponga en cuestión cuando uno va a dar una vuelta por ahí, a ver si sueña algo que le cambie la actitud a la mañana siguiente. Me estoy por acostar, decía, suena una música media cursi, o medio pelotuda y de nuevo la vida, que no sale por la música pelotuda que por pretender hablar mucho sobre ella no dice una mierda, sino que la vida es porque uno se va a acostar y si no piensa en lo que hará mañana piensa en lo que hizo en el día y si no puede pensar en nada de eso termina encontrado el presente mismo que se le esta escapando al futuro y quedando en el pasado. Cuanta palabra. En fin, decía, me estoy por acostar y ya dije un montón de cosas, como la música pelotuda, y no dije nada, y no voy a cambiar de música a esta altura.

Escucho su vos de atrás, de la habitación, me grita que vaya a acostarme, esta esperando, otra vez, y no tengo una historia en este momento, seguro va a querer una historia. Ya van seis meses que vivimos juntos, ya la madre se convenció no sólo de mis mentiras sino que también de mi y ya tengo varias orgias incestuosas y escandalosas – la madre grita mucho y ella también- y ya la creatividad se ha esfumado. Y yo sigo estando por; ahora escribo un poco para mi, para ustedes, para que sepan que lo que empezó siendo una comodidad ahora es un calvario, un infierno más que nada.

El padre es muy bueno en el sexo. No tiene un tamaño para asombrarse, pero hace cosas con su cuerpo que nunca pensé que eran físicamente posibles. No creo poder describirlas, no creo que nadie en su sano juicio haga algo parecido. Pero que les puedo decir, ella es rara y los padres más que raros son enfermos. Para aclarar un poco, ellos dos son adictos al sexo, y la hija, ella, no esta muy lejos, pero me di cuenta que más que adicta al sexo es adicta a la mentira. Cuando intento buscar un poco de sinceridad en esta pseudo-relación tiene ataques de pánico, se stresa mucho y por lo general se enferma. Es un mundo de mentiras pero que su verdad es eso mismo, es un infierno. Espero me entiendan. Ahora me voy a acostar, ya se me ocurrió un nombre nuevo y otra historia para entrar en la cama, para poder tocarla un rato. Ella me espera, en realidad ya me esta gritando demás.

Misterio (2)

A ver donde nos encontramos esta vez. Eso fue lo que me dijo después de mirarme con unas pupilas muy dilatadas, y los ojos rojos de la falta de sueño. Yo estaba como ella o peor, y no pude más que quedarme dormido.

Al otro día, si se puede llamar día, me levanté y al mirarme en el espejo mientras me lavaba la cara pude ver que no había mejorado ni un poco. Todavía tenía la mirada colorada del alcohol, la marihuana, el poco sueño. Sin poder sostenerme demasiado tiempo en pie camine entre tumbos en busca de un café que despertara un poco mis sentidos totalmente debilitados. No recordaba mucho de la noche anterior y creo que la frase inicial que me dejó antes de irse nunca me la dijo, pero esas cosas a mi nunca me importaron. Esta joven es rara, muy rara, ya les conté, y me paga por que haga estas cosas, y yo, sin que me termine de convencer del todo esta situación, no me quejo y mantengo sus reglas sin cuestión.

En la mesa había una nota escrita muy mal, desordenada, que decía: “Hoy vienen mis padres”. Al leerla tuve un escalofrío que recorrió toda mi espalda hasta los talones. El café estuvo a punto de perder el equilibrio y yo con él. Volví a acostarme, ¿qué iban a decir los padres?

Volví a la vida un poco mejor, aunque mi cuerpo todavía seguía recomponiéndose, mis ojos ya no estaban tan irritados. Una llamada de ella me alertó que en un tiempo llegaban y no tuve más opción que ordenar todo el poco desorden que habitaba en el lugar. Los padres llegaron. Ella me miró con una sonrisa impaciente, esperaba este momento hacía tiempo y los padres parecía que también porque los dos me sonreían sin parar. Un apretón de manos y un beso al padre y a la madre respectivamente y a inventar una historia, yo sabía que ella quería que yo no fuera yo, sino que fuera todo lo que hasta el momento les había contado de mi, y así lo hice, fui otro una vez más.

Aparenté ser una persona de un pasado oscuro pero de un futuro claro como el agua de montaña. El padre me miraba asombrado y admirado, a ella le brillaban los ojos, aunque su madre parecía más suspicaz, más paciente ante mi – eso me llamó la atención-. Si bien mi pasado era turbio y muy interesante para la chusma al padre le interesaba mi futuro y parecía tener intenciones de mi ayuda en ciertos asuntos. Ella no dejaba de interrumpirme y agregar giros sin sentido que yo lograba, no sin dificultad, hilar en mi cuento. Ellos estuvieron un tiempo más hasta que la madre se rindió y creyó todo lo que había mentido. Cuando el padre se dio cuenta emprendió rápidamente la ida.

– Por fin se fueron, seguro van a buscar algún lugar público para coger. Cuando mamá se creé una historia es porque esta caliente.- Dijo mientras se sentaba en el sillón del living. Yo la miraba parado apoyado sobre la mesa que estaba a unos metros.

– ¿Y por qué no cogen acá?- pregunté intentando buscar una provocación.

– Porque vos no le gustaste a mamá… me dijo que tenías algo que no la convencía.- Su mirada se puso tensa y yo me acerqué unos pasos.

– ¿Cómo? ¿Y vos que le dijiste?- Yo sabía que algo le había insinuado o preguntado.

– Que hagamos un cuarteto, que cojamos entre los cuatro para que vea. Papá coge muy bien y mamá cuando me toca me vuelve loca.- Me detuve en un instante, congelado. – Pero no quisieron, tu historia no fue muy buena… yo esperaba más de vos. Quizás si mamá accedía…-

– ¿Qué esperabas? No me diste ni tiempo.- Puse un tono tenso.

– No importa, tenés que estar siempre preparado para mi. Yo soy tu único pensamiento en este momento, yo soy tu dueña, así que comportate como es debido. Ahora vení y chupame toda. Yo sigo mojada.-

Más tarde, luego de que le conté una historia con la cual tuve que volver estar con ella, nos acostamos. Me costó conciliar el sueño. Tome un poco de agua a mitad de la noche y volví a la cama. Ella dormía profundamente. Siempre me gustó verla dormir desde que la conocí, es el único momento donde me gusta, donde esta indefensa. Le haría tantas cosas.

Distancias

Otro momento sería mejor para decir lo que tengo que decir, o quizás no lo tenga que decir en realidad, no debe haber buen momento en este tiempo para decir algo parecido pero… en fin, me gustan los momentos incomodos, supongo porque son la puesta en juego de lo que creemos que somos.

Lo que tengo para decir no es nada muy importante pero podemos lograr que lo sea. Uno a veces se pregunta para adentro, para afuera, para todos lados, por qué se encuentra solo. Yo soy un solitario, un maldito solitario. Muchos me dirán que eso es mentira, pero inevitablemente les tengo que decir que no lo es, que cada día lo veo más real, no sé si serán los bigotes de ese loco, o la vida misma que me lleva a estar cada día más alejado de todo lo que me rodea. Podrá ser que en realidad busco perspectiva, alejarme para ver mejor, para mostrar que veo mejor… no sabría decirlo.

En tanto estoy solo, que abrazo cada día más mi soledad, me doy cuenta que en compañía miro otras cosas, que mi cuerpo, y con él todos mis sentidos, van a señalar otros lugares que no creo que nadie pueda detectar que uno los encuentra. Soy un maldito solitario porque me gusta los lugares oscuros, los míos y los de los demás, cuando se juntan, cuando la pesadez del ambiente se convierte en protagonista y ya es todo incomodo, que todo esta mal, que nada puede salir bien; es en ese instante donde en la insensatez de la vida, donde se exponen las debilidades y me hago más fuerte, o no, que doy otro paso más. Esos momentos nunca quedan en mi memoria, la pura intensidad me arrebata hasta los recuerdos, pero lo que queda es el sudor, el temblor, la adrenalina y vuelve la soledad, y es ahí donde, abandonado de mi, miro las pupilas de los otros y veo que las distancias se han hecho más largas, más eternas.