¡Oh! Como noto tu disfrute vacío, decadente, tal como tu vida. Pienso que no podes llenarla con nada, y no es que no tengas nada para tirar a la bolsa vacía en la que estas caminando.

Qué mierda, qué carajo digo. Ay… yo sigo estando tan fuerte. Estoy tan buena que doy miedo y envidia a tantas cosas, y aunque sea una pelotudez esa cosa, la tienen igual. Que fuerte que estoy, creo que ni la más caliente de todas se compara con migo, con mi cuerpo, con mi cintura, con mi pecho, con mis tetas que tocan la perfección sin pudor. Veo que me miras, peor es que no sólo lo haces vos, sino que me miran, muchos me miran, muchas también, y vos que me tenés en la punta de tu dedo no me haces nada, nada. Yo quiero que me hagas de todo, que no me dejes un centímetro de piel sin babear, sin pasarme la lengua, que me des vuelta y me vuelva a dar vuelta, que me pongas de costado, que me lleves al otro costado. ¿Tenés vergüenza? Ay querido, ay querida… Dejame chuparte, llenarte de saliva, tragarme tus defectos de una mordida. Quiero morderte todo lo que llevas encarnado, cada pelo, cada imperfección, cada rincón asqueroso de tu cuerpo, y que me aplastes con el tuyo.

Qué mierda, qué carajo digo. No digo nada, pura mierda, puro carajo. Estoy buscando la sentencia para dar fin a una etapa, a un momento, abandonar la libertad, abandonarla por una salida, por una fuga, quizás de gas, aunque las rejas parezcan altas y firmes, necesito una explosión, voy camino a ella. Qué mierda, qué carajo, vení y cojeme, cojeme toda.

¿Qué estas esperando?

Anuncios