Archive for enero, 2011


Vos crees que es algo que a muchas personas trata de forma injusta,

Ella cree que la vio y se aterró,

Ustedes creen que la van a ver algún día inevitablemente,

Ellos creen también aunque no quieran,

Nosotros creemos poder, aunque no podamos,

Yo creo que es fría y difícil describirla,

 

Vos pensás que ahí termina,

Ella piensa que es lo mejor pero esa visión la dejó llena de temor,

Ustedes piensan que es hermosa y en alguna forma tenebrosa,

Ellos piensan sin saber lo que les espera,

Nosotros pensamos muy diferente cuando de ella hablamos,

Yo pienso que es lo que nadie decide cuando esta cerca.

 

Vos imaginás y querés que no duela,

Ella imagina pero sabe que se ira de cualquier manera,

Ustedes imaginan que él los ha abandonado cuando ella se acerca a su lado,

Ellos imaginan pero no saben como camina,

Nosotros imaginamos que viene pero la vemos sólo cuando ya nos tomó de la mano,

Yo imagino que la muerte me mira igual que a todos los que he nombrado.

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La otra

Estaba pensando en escribir algo sobre ella, pero no, en realidad voy a escribir sobre la otra. ¿Y por qué la otra? Bueno, es algo difícil de explicar y muy interesante de hacer, digamos que lo sexual es bastante mejor que con ella. La otra, tiene eso que siempre tienen las otras, esa necesidad de aventura hasta que se convierte en ella. Por suerte ella todavía es de las otras.

Esta otra estaba en estos días de calor, porque hacía mucho calor, caminando sobre una cornisa. Abajo un abismo y un poco más abajo agua. Caminaba sobre un barranco del rio. El agua corría rápido, como si cada centímetro de ella estuviera apurada para ir al mar, como si el mar fuese tan lindo. En realidad la linda era otra, esta más bien era preciosa. Un diamante perdido a la orilla del rio. Estaba ahí porque ahí fue cuando la vi por primera vez. Lo que no me gustó, en realidad, lo que no me gusta es que siempre me quedo como un estúpido cuando veo a otra, y en este caso se volvió a repetir, un estúpido mirando a otra. Manteniendo mi estado, me fui acercando, cabizbajo y tratando de que no me note, no del todo, que me vea, pero que me sea indiferente. No se recomienda, pero me sale tan fácil.

– Guarda no te vas a caer…- le dije cuando ya me podía escuchar, a unos tres pasos de donde se encontraba.

– ¿Cómo?…, ah no, estaba pensando, no me voy a caer siempre vengo por acá.- me dijo un poco sorprendida de que le hable así.

– Vos decís que no, pero te podes caer. Mirá- le dije y la empujé.

En dos segundos, con un grito agudo y de terror, estaba cayendo sobre el agua, otra más. Me abalancé sobre el precipicio y sobre ella. Caí a unos cuantos centímetros de su lado y la sujeté fuerte.

-¿Qué haces? ¿Qué hiciste?- me gritaba entre bocanadas de aire.

– Te estoy salvando la vida, después de enseñarte de que te podes caer.- la llevaba con fuerza y delicadeza sobre la orilla que estaba a unos cuantos metros. Casi nos ahogamos un par de veces, pero gracias a que me ayudó nos salvamos.

Al llegar a la orilla y después de recobrar el aire me miró con una mirada asesina.

– ¿Vos sos idiota?- me gritó con tanta rabia que me aleje un poco por si me largaba alguna piedra. – Me podrías haber lastimado, la puta que te pario-

– No más de lo que vos me lastimaste. Ahora… ¿no me vas a decir que no te gusto un poquito?- la miré y me reí.

No me dijo nada, se quedó callada hasta que no pudo evitar reírse. Se puso de pie y yo sobre mi espalda la miraba. Se acercó y me dijo con total impotencia, porque se había reído y no podía gritarme más:

– Decí que no te encontraste con otra.-

¿Para qué?

Uno a veces piensa, y es en ese momento cuando dice: ¿Para qué?

Después muchos dirán que no tiene sentido, pero es porque nunca llegaron a pensar. Bueno, yo pensé… ¿Para qué? Me digo, ¡Ay!, no era necesario, pero lo hice, como todo lo innecesario, siempre uno lo hace y, aunque termine terriblemente mal, lo hace. Acá estoy yo, pensando, mejor dicho, mirándome donde no me tendría que haber mirado. Uno siempre mira donde no gusta que lo miren hasta que se mira. ¿Para qué se mira uno? ¿Para qué?

Hace unos días me pidieron que escriba algo… y lo hice, casi al instante, ¿Para qué? bueno dejemos las peguntas que son densas, insoportables e inservibles. La cosa es que escribí, escribí, ¿Quién lo diría? Dejemos las preguntas.

La cuestión fue rápida, sin miramientos pero sentida, ¿Sentida? ¿Por qué? Se preguntaran ustedes… yo me pregunto lo mismo. Pienso en esas letras un tanto mentirosas, un tanto verdaderas, otra pizca de vaya a saber uno qué, encontré algo… Que sé yo, eso fue asesino, me destrozó la vista, me dejó con ojos vendados ante una inmensidad indescriptible, y no pasó nada. ¿Por qué? Acá no puedo dejar de lado esta pregunta, la voy responder. No pasó nada porque no estaba nadie, no había nadie en esa historia que quería ser real para que lo fuera. Era todo mentira, era todo mentira y no por las personas o lo que las personas dijeran, sino por la realidad absurda de vivir en un mundo que no existe, por perderse esa posibilidad de conectar cuerpos, miradas aterradoras e inmensas. Yo sé que me cuesta eso, pero cuando lo logro no existe experiencia más experimentante que eso. Espero vivir más de todo eso, mucho más.

Oscuridad

Anoche llegué a la parte más oscura del descampado y se iluminó todo. Si en la luz pude contar varias estrellas, en la oscuridad, en lo más hondo de la noche pude conocer el infinito. Y fue ahí cuando, con muchos relatos cruzando por mis pensamientos, descubrí lo inmenso que uno puede verse entre tanta pequeñez del universo.

Aparté la vista del cielo y ahondé aún más en la profundidad que me rodeaba hasta hacerme desaparecer. Tanta cosa absorbida por lo incontrolable. Quizás tanto disminuido alimentó eso que creemos tener, que llamamos alma, que le decimos espíritu; en ese instante oscuro se convirtió en todo lo que realmente es, en todo lo que el alma no puede absorber, se convirtió en naturaleza, se unió con ella, la tragó y fue tragado por ella.

Volví a la luz y me sentí pobre, iluminado en algo vacío que dice ser llenadora de vida, que lo único que me reafirmó es mi absurda necesidad de sentirme seguro, cuando en realidad lo que más ha aumentado mi vida a sido lo desconocido.