Nadie supo más nada de mi… fui libre y a la vez condenado, arrojado ante la inmensidad de la soledad y del mundo que me ofrecían todo y no me negaban nada, mejor aún, nadie podía negármelo. Todo era mío, ¡absolutamente todo!

Quien lo diría, tanto para una sola persona. El tiempo, el espacio, nada fuera de mi alcance, todo en mis manos, manejable, absoluto. Quien lo diría.

Insignificante me resulta ahora la existencia, la muerte no se compara, la vida me agoniza y no lo siento, soy libre.

¿Pero cómo? ¿Por qué? ¿Acaso importa?

  • Importa, la libertad lo exige.-

  • Imposible, la libertad no me quiere prisionero.-

  • Te tiene condenado.-

  • A ser libre.-

  • A morir.-

  • No puedo morir, la muerte es insignificante, nada puede, ni siquiera la vida.-

  • Yo puedo.-

  • Mi inconsciencia te lo niega, nadie es mas fuerte.-

  • Nadie es mas constante que lo que soy.-

  • Pero débil en todo lo que pretendes.-

  • Pretendo nada.-

  • Es demasiado.-

  • Justamente.-

  • Inconsciente-

  • Placenteramente.-

  • Dolorosamente.-

  • ¿Quien eres?-

  • Tu mismo-

  • Condenado.-

  • Libre.-

Nadie supo mas de mi, ni de ti, menos de ti. Fuiste mucho mas lejos de donde podías llegar y afortunadamente te perdiste, fuiste libre, fuiste feliz. Solitario por los caminos viajé, caminé, contemplé todo, todo, absolutamente todo. No era nada, completo.

Si la muerte me viera en este momento, en este lugar. La vida me envidia, me odia por ser tan pleno, tan lleno de todo.

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